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JOSÉ DOMINGO + MARÍA GUADAÑA EN SALA X SEVILLA

Fecha: Viernes 6 de MARZO de 2020
Hora: apertura de puertas 21:30h
Entradas: http://bit.ly/domingoguadana
Precio: anticipada general 10€


Con un directo lleno de frescor que atrapa y seduce, las canciones de Jose Domingo, cantante del grupo Psychoine, retrata postales sonoras con pinceladas de psicodelia mediterránea y sonoridades flamencas que dan a su música un aire especial y único.

Mientras dios no mira  es el nuevo disco de uno de los artistas más interesantes y originales de nuestro país. Jose Domingo ha hecho la digestión de todas las músicas que se cocinan en el arco mediterráneo. Íntegro, arriesgado, transgresor e inconformista. Un álbum poblado de atmósferas, detalles y poéticas imágenes. Pop rock psicodélico en tecnicolor, elegante y singular.

Brilla en temas como “No hay nadie”, pirueta entre el rock y el alma que nos hace ver la presencia ausente que una relación fallida deja por todas partes. Aire líquido con sabor a enigma para describir lo que significa vivir en el pueblo mallorquín de “Santa Eugenia”. El mar se erige protagonista. Se puede tocar con los dedos en “Desaparecer”. Se convierte en fotografía en “Mañana”.

Una tenue luz se apodera de la escena en la hedonista “Sueño con fiestas” con la sutil voz de Maria Rodés. Art rock con la clase de los primeros ochenta sobresale en la vigorosa “Huyes”. “No saldrá en la fotografía” es un delirio de insolación, progresivo, psicotrópico, con lejanos ecos del Sur de Europa, de Itaca, de Siracusa o de la Axarquía. Psicodelia española. Glamour sureño. Y como síntesis de cómo se llega a la madurez de manera sencilla, “Un segundo más así”, donde la luz se adueña del espacio, se vuelve enigmática y se funde con el horizonte. Y para una “Conversación entre un padre y un hijo” miremos a Oriente, donde termina el Mediterráneo.


El universo de María Guadaña se mueve entre la venganza, el desamor, la sensualidad y la muerte. Cuánta belleza. Una afirmación de femineidad e inteligencia. Y de emociones. Músicas y letras que se pegan a la piel. Precipicios a los que asomarse. Jirones de vida convertidos en canciones. Un corazón atravesado por agujas.

Las canciones de Herminia Martínez se arrastran ariscas y musculosas como un hurón apaleado, amontonándose entre escombros del pasado y con miedo a perder todo rastro de humanidad. Basculante entre la mueca y el reproche, así se mueve su música; tensa, nocturna, juguetona y melancólica; cargada de nervio, erotismo y lágrimas a espuertas. “La mujer que todos conocen es el personaje social, el amaestrado. La Guadaña es la otra, la no adoctrinada, la que se permite decir lo que le da la gana sin pedir perdón ni miedo a ofender”.